2024
Aysén, Chile.
Nada aquí es eterno y, sin embargo, todo permanece.
Esculturas de hielo que flotan sin nombre, cambiando de forma con el pasar del tiempo.
El mar se vuelve un museo. El viento esculpe, el agua pule y el tiempo firma.
Entre pinceladas de agua, el mármol se vuelve lienzo y los trazos narran el paso del tiempo.